Femepa vuelve a confiar en el freestyler KNA para concienciar a los jóvenes

Femepa vuelve a confiar en el freestyler KNA para concienciar a los jóvenes

 

En tiempos de cuarentena, la Federación de la pyme del Metal y Nuevas Tecnologías de Las Palmas lanzó una campaña para animar a los jóvenes a seguir con sus cursos a través de teleformación, ya que, en aquel momento, era la única vía posible para continuar con los objetivos y contenidos marcados en cada acción formativa.

Para ello, contó con un exalumno de su centro de formación, Mario Gil, que cada vez es más conocido en las famosas “batallas de gallos”, un género del rap que consiste en un enfrentamiento a través de letras improvisadas. Sin duda, su carisma y la claridad de sus rimas fueron determinantes para que los de su generación apostaran por esta modalidad, a pesar de ser el segmento de población que más rehusaba de ella.

Ahora, a tenor de la situación que atraviesa el archipiélago y, más concretamente, la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, a causa de la expansión del COVID-19, Femepa volvió a recurrir a él para concienciar a los jóvenes sobre la necesidad de extremar las medidas de seguridad.

En este sentido, KNA, sobrenombre con el que se conoce artísticamente, aconseja a los jóvenes que “ahora es cuando todos debemos estar unidos y seguir con el protocolo establecido”, al tiempo que añade: “No es lavar tus manos es lavar tu conciencia, porque si no lo haces a otros aplicas sentencia”.

Finalmente, KNA advierte de que nadie está exento de contagiarse: “Jóvenes no somos inmortales, no pongáis excusa, que esto del COVID es una ruleta rusa”, mientras finaliza sentenciando que quitarse la mascarilla significa olvidarse “del mayor problema de mi país, que tiene 5 letras y se llama COVID”.

Además, este tema y mensaje se unen a la campaña que está llevando a cabo Femepa para recordar que “¡Nos va la vida en ello!”, en clara alusión al peligro que puede suponer para los/as autónomos/as y pymes que esta situación continúe cuestionando su supervivencia, ya que no sólo nos jugamos la salud, que es lo más importante, sino también nuestra economía.