La basura digital o tecnológica (e-waste) es un problema creciente y un desafío a nivel global que atañe directamente a las empresas, dependientes de la tecnología para sus operaciones diarias.
Según el Informe Databerg 2015, el 31% de los datos empresariales almacenados no tienen ninguna utilidad. Algo que no sólo aumenta el consumo de energía, sino incrementa la huella de carbono digital.
Asimismo, en España, se ha puesto en marcha un Sistema Integrado de Gestión (SIG) que mejora la recolección y reciclaje, pero aún queda mucho camino para alcanzar las metas del ODS 12: Producción y consumo responsable.
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